“Creo que he recorrido España entera con mis monólogos”
El actor beasaindarra Kike Biguri actuará en su pueblo el día 30 de este mes. Junto con Antonio Andévalo ofrecerá el espectáculo de magia y humor ‘Con un par’. La función tendrá lugar en el salón Usurbe, a las 22.00 horas.
BEASAIN – Biguri vivió en Ordizia hasta los 11 años y después su familia se trasladó a Beasain. Tiene 51 años. “Soy jovencito jovencito”, dice. “Si no lo decimos nosotros, nos llaman viejos”, puntualiza. Ha trabajado en un buen número de cortometrajes y películas, pero su cara es conocida gracias a la televisión. La lista de series en las que ha trabajado es interminable: B&B, La que se avecina, Museo Coconut,Los hombres de Paco, Escenas de matrimonio, Mi querido Klikowsky,Vaya semanita,Cuéntame, Periodistas, Policías… Además, ha protagonizado varios spot de Euskaltel y como monologuista, ha ofrecido una 500 funciones.
¿Cómo se aficionó a la interpretación?
-En las colonias de verano y demás, me gustaba salir en las obras de teatro. Siempre que había que hacer el payaso, me apuntaba. Acabé 3º de BUP y después hice esa mili tan bonita que teníamos antes. También hice algún curso, como Tratado y desarrollo de calderería, tal y como le corresponde a un buen goierritarra. Hice esos cursos por si acaso, pues tenía claro que lo que a mí me gustaba era la interpretación.
¿Dónde estudió interpretación?
-Empecé en esto con 25 o 26 años. Estudié en Donostia. Primero en la academia de cine Vídeo Uno y después en el Taller de Artes Escénicas. Por ahí han pasado también Sara Cozar, Aitor Luna, Paul Zubillaga… Después, hice varios cursos en Madrid. Por ejemplo, hice uno de interpretación delante de la cámara y otro de gags. Estos dos cursos los hice en la Unión de Actores.
¿Qué le dijeron sus padres cuando les comentó que quería ser actor?
-Me dijeron que estaba loco. Lo entiendo. Como Mario Casas salen tres. Cuando los chavales de la zona me piden consejo, les digo que estudien algo más además de interpretación. Tal y como me dijo Mikel Garmendia, esto es una carrera de fondo. El gran papel toca una vez en la vida y, a veces, nunca. Y hay que estudiar. Nadie se pondría en manos de alguien con vocación de médico pero sin estudios. Hay algunos que triunfan porque son realmente buenos o guapos, pero son los menos. Es un mundo muy duro. De entre todos los compañeros de clase del Taller de Artes Escénicas, solo tres nos dedicamos a esto. Uno de ellos es Gorka Otxoa. Hay mucha gente que se echa atrás después de unos casting y de una temporada en Madrid.
A usted le ha ido bien.
-Tuve la suerte de empezar a trabajar enseguida. Trabajé en Goenkale,Periodistas, Policías… y hace unos diez años empecé a hacer monólogos. Hay directores de casting que ya me conocen y me llaman. Pero antes de llegar a esta situación, me dijeron que no un montón de veces.
¿Hay algún trabajo del que se sienta especialmente orgulloso?
-Me siento orgulloso de todos los trabajos que he hecho. En televisión, lo último que he hecho es el capítulo número 100 de la serie La que se avecina. Por otro lado, me gustó mucho la película Horas de luz. Y en muchas series me han dado el rol de policía, aunque en Los hombres de Paco hice de etarra.
¿Qué opina del teatro?
-Es lo que más me gusta, pues estás en contacto directo con el público. Si te sale bien, olé. Además, los monólogos se han puesto muy de moda. Hace ocho años salí en El club de la comedia y ahí me entró el gusanillo.
¿Qué series son las que más le gustan?
-Tengo un crío y no puedo ver mucho la televisión, pero hay series que me han dejado un buen sabor de boca. Por ejemplo, Gym Tony. Águila Roja me ha gustado siempre y Allí abajo me sorprendió mucho. Se lo dije hace poco a Jon Plazaola. La verdad es que he trabajado con muchos de los que salen en esta serie.
¿En qué anda metido?
-Acabo de rodar un par de cortos. La última película en la que salí es la de Enrique Urbizu (La vida mancha). Actualmente, estoy centrado en la obra de teatro Con un par.
¿Cuáles son sus actores favoritos?
-Entre los actores estadounidenses, Robert de Niro, Al Pacino… los de siempre. Entre los de aquí, Aitor Luna, Gorka Otxoa… Tampoco me olvido de aquellos a los que les ha ido muy bien y de mayor querría ser como ellos. Por ejemplo, Javier Bardem.
Usted tampoco se puede quejar.
-Creo que he recorrido España entera. Hace cosa de un mes estuve el viernes en Cabezón de la Sal y el sábado en Jaca. Y dos semanas después, en Barcelona, Lleida y Santander. De oca a oca.
¿Qué le dicen en casa?
-Están acostumbrados a mi ritmo de vida. ¿A dónde vas este fin de semana?, me preguntan. Por ahí, les respondo. Vale, pero vuelve con dinero, ¿eh?
¿Recuerda cuál es la función más surrealista que ha vivido?
-Fue en Gimileo, La Rioja. Un amigo me propuso ir allí y me tocó actuar después de un mago. El mago Patxi. La más joven del público tendría unos 70 años. Las mujeres se me dormían y, al final, acabamos charlando. Lo que iba a ser un monólogo, acabó siendo un diálogo. Empezaba con mi monólogo y me respondían o me corregían. Aquello acabó desembocando en una completa improvisación. El amigo me preguntó a ver qué había hecho y le respondí que no tenía ni idea de lo que había hecho, pero que las mujeres se habían ido contentas a casa. La verdad es que salió una cosa muy rara, pero me sorprendí de mi capacidad de adaptación.
ARTICULO ORIGINAL PUBLICADO EN NOTICIAS DE GIPUZKOA EL 11 DE OCTUBRE DE 2015











